Da Vinci, van Gogh, y Monet nuevos artistas de Binance NFT Marketplace

  • El museo Hermitage y Binance realizarán una colaboración conjunta para vender arte en forma NFT.
  • La colección de tokens no fungibles tendrá en su haber obras como Madonna Litta, de Leonardo Da Vinci, Lilac Bush de Vincent van Gogh, Judith de Giorgione, Composición VI de Wassily Kandinsky y Esquina del jardín de Montgeron de Claude Monet.

Parece ser que este año el mercado de los tokens no fungibles está imparable, y cada vez consigue hacerse de más adeptos al tiempo que más instituciones comienzan a voltear la mirada hacia ellos, atraídos por su popularidad.

Este es el caso del conocido Museo Estatal del Hermitage, ubicado en San Petersburgo, Rusia y la casa de cambio de cripto activos, Binance, quienes han anunciado que realizarán una colaboración conjunta para vender arte en forma NFT.

Binance incursiona en el arte clásico

El exchange tiene en sus planes lanzar a través de su mercado Binance NFT Marketplace, una serie de NFT de algunos de los artistas más famosos del planeta. Para volver ese objetivo en realidad, Binance decidió hacer un movimiento estratégico en un área que no es su fuerte, por lo que se asoció con el Museo Estatal del Hermitage.

Al respecto, el Museo Estatal del Hermitage dio a conocer esta asociación mucho antes que Binance, específicamente el pasado 26 de julio de 2021.

La colección de tokens no fungibles tendrá en su haber obras como Madonna Litta, de Leonardo Da Vinci, Lilac Bush de Vincent van Gogh, Judith de Giorgione, Composición VI de Wassily Kandinsky y Esquina del jardín de Montgeron de Claude Monet”, señaló el museo en julio pasado.

Composition VI. Kandinsky, Wassily. Cuadro que forma parte de la colección de la colaboración entre Hermitage y Binance NFT Marketplace.

Firma de autenticidad

Asimismo, los curadores del museo señalaron que todas y cada una de las copias digitales de estas piezas artísticas, cuenta con la rúbrica del actual Director General del State Hermitage, Mikhail Piotrovsky.

Esta firma no es fortuita, ya que su objetivo es el de establecer y dar fe de la autenticidad de la serie limitada de obras, además de que de esta forma, se aseguró de desarrollar una obra de arte independiente, otorgándole así una singularidad única, al interior de la cadena de bloques. Asimismo, el archivo digital cuenta con otros elementos distintivos del propio museo del Hermitage.

La aparición de tecnologías novedosas en el mundo, como lo es la cadena de bloques, han permitido la apertura de una nueva forma de conocer, contemplar y comercializar el mercado del arte, teniendo como particularidad, la posibilidad de que cada pieza cuente con un elemento distintivo, y una indeleble garantía de propiedad. Esta es una etapa importante en el desarrollo de la relación entre una persona y el dinero, una persona y una cosa”, señaló el actual director general del Hermitage, Mikhail Borisovich Piotrovsky.

Arte NFT, objeto de deseo

El crecimiento de los artículos NFT es más que evidente, sobre todo si damos una mirada a la cantidad de efectivo que han alcanzado algunos de ellos en diversas subastas.

Por ejemplo, el NFT Everydays: The First 5000 Days” del diseñador gráfico de 39 años Mike Winkelmann, mejor conocido como Beeple es hasta el momento, la obra NFT más cara vendida, debido a que se comercializó por 69.3 millones de dólares.

Parte de su exitosa carrera, son sus colaboraciones con grandes artistas como Justin Bieber o Nicki Minaj y con destacadas empresas como Apple y Space X, además de haber realizado icónicos representaciones de algunos personajes ficticios como Buzz Lightyear, Pikachu o Winnie the Pooh.

Otra venta de este tipo de arte digital es Cryptopunk # 7523, a cual su actual dueño pagó la no menor cantidad de $11.8 millones de dólares en Ethereum (ETH) .

La importancia del Hermitage

Cabe decir que este centro artístico, es el  museo más grande existente en el mundo hasta el momento, pero no solo su tamaño es algo destacable, ya que en su interior resguarda algunas de las mejores obras artísticas jamás realizadas por la mano humana.

Su origen se remonta a la época de la emperatriz de Rusia, Catalina la Grande, ya que fue ella la que dio inicio a la colección de arte que se resguarda en las paredes del museo, desde 1764.

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